Ya basta de llorar la biblia junto al calefont
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Estamos viviendo el Enmierdoceno, la Gran Enmierdación, una época en la que los servicios que nos importan se están convirtiendo en enormes montones de mierda. —Cory Doctorow
Comunicado nro 7
Hace muy poquito TEIGGAN volvió al hábito de la escritura (ahora es un adulto joven y a los 23 lo dejó por falta de tiempo que ahora posee). Desde pequeño le gustó el tema de las letras, pero su vida lo llevó al terreno de la informática (de hecho ese lugar fue amasando a TEIGGAN).
TEIGGAN intenta ser un poco rudimentario, no buscar la fineza o aquella frase que alguien después cuelga en una entrada o un cuadro de mierda para la oficina. Usando ideas tipo Descartes, alejándose de todo texto que limpie o haga insufrible su voz, por temor a volverse un viejo completamente conservador y novelesco, tomó ese ideario… ¿Por qué pide anunciar eso?… Es solo una advertencia por lo que van a leer, después no reclamen estilos o calidez, ahora lean a TEIGGAN… no busquen su nombre en internet…
En un momento todo es un jardín de rosas.
¿Han visto la reciente fijación por el tema de los escritores IA? ¿O los constantes reclamos que buscan una red digital casi altruista? (aunque esta última afirmación siempre terminan negándola). Bueno, a muchos se les olvida por qué estamos en las redes; en el caso de los escritos, simplemente porque es la manera más sencilla de publicar (hay otros tipos de arte que también sufren lo mismo).
Muchos (me incluyo) tenemos ingresos escuálidos a fin de mes y peor, algunos ni cuentan con ellos constantemente… Meterse a editoriales para que un desconocido que ama la literatura de Marcel Proust, otro que goza con las increíbles aventuras de Arturo Belano y Ulises Lima, o incluso puede ser amante de las cuasi novelas gráficas de Alan Moore, pueda llegar a ser nuestro juez de ojo avisor, es literalmente complejo. Otras editoriales se molestan si no eres fanático de hacer punto y aparte, coartando a lo mejor un excelente libro solo por ahorrarse en editor, llegando a existir incluso dos polos: unas que te buscan por tener muchos seguidores y otras que hacen concursos para que tú seas el seguidor y vendedor…
Dentro de ese ambiente estamos nosotros. Sabemos cómo funcionan los medios y para qué sirven. Desde los albores de los medios digitales están las letras, para nadie entonces es sorpresa que las plataformas actuales son y serán agentes de mercado.
Tomemos de ejemplo a YouTube: muchos creadores y medios videntes disfrutaban no de un portal de videos, sino de una alternativa a una televisión basura, y por eso se volcaron a ese lugar. Que esta plataforma empezara o fuera una de las primeras en pagar por visitas y seguidores no fue casual, todo tiene un inicio turbulento. Todos en un comienzo son jardines de rosas.
Cuando las redes empezaron a capitalizar (el boom de la WWW), los especuladores financieros o los gurús del marketing se lanzaron de lleno. Ese Windows 95/98 y hasta XP se empezó a llenar de anuncios que daban rabia cada dos por tres, pero este boom cayó en un precipicio del cual nunca salió excepto por una cosa… Fue el caldo de cultivo para páginas “accesibles y gratuitas” en donde no había anuncios de Viagra o te vendían (qué ironía) libros de superación personal.
Estas lograron mucho, cambiaron la forma en que se consumen las redes; de hecho por ahí es que viene esa idea de tener un espacio libre donde sean comprometidos y consecuentes con sus premisas. En esos años ninguna de las redes sociales que conocemos tenía CEOs ni entraba en bolsa… Ya llegaremos a eso. Todo esto fue mutando de a poco. Los anuncios de Viagra o libros de superación personal desaparecieron, sí, pero en cambio empezaron a llegar marcas publicitarias grandes que, en una “filantropía” absoluta, ayudaron con aportes para que estos portales crecieran…
Le pasó a Mac, no le va a pasar a Facebook…
¿Saben por qué en el 85 uno de los dueños y creador de la marca Apple Computer fue retirado de sus funciones en su misma empresa? Realidad: él no era dueño ya de la empresa; para eso dejó a un CEO de la Pepsi y con el tiempo Jobs se hizo enemigo de la junta y este CEO lo retiró al refrigerador… ¿Por qué cuento esto? Resulta que todas las plataformas, desarrollos o creaciones que se vuelven empresas tienen una historia similar…
Con el tiempo, muchas de ellas, para no perder derecho a decisión (también por dinero), fueron mutando las premisas que originalmente tenía su sitio que después de la bolsa fueron marca (YouTube, Facebook, Google, incluso esta Substack). De hecho nunca fue la idea, o nunca ha sido, que haya un ecosistema feliz en la red (si quieres algo así, en la deep web tampoco queda porque hay desde degenerados hasta nazis).
Entonces estamos nosotros usando estos lugares de expresión (muchas veces coartados), en donde se han tenido que mutar o desdeñar el lenguaje para ser funcional a esta idea: “desvivio”, “pintor austriaco de los nazis”, y así un montón de modismos forzados porque no hay libertad en las expresiones.
Dicho esto, y la razón de las preguntas iniciales, por qué se escribe con IA o por qué no hay altruismo en las redes, es netamente porque los viejos vinagres ganaron la batalla comunicacional (no la guerra) haciendo creer en premisas escritas quizás por alguien en Katmandú…
Los CEOs y promesas, promesas, promesas.
Hablar de este tipo de cosas en una red de escritores es como hablar líos de CEOs entre compañías de videojuegos en contenido para niños… Espera, eso ya pasa… Bueno, prosigo: hablar de esto me da un poco de rabia porque es ahondar en lo obvio.
Los CEOs son como ese vendedor de droga que los atrapa: primero los suculentos cheques con promesas de que de ahí van a salir más; después con promesas de que una vez que estén en la bolsa todo va a ser como un unicornio; al final del año te amenazan con sacarte del directorio y que no opines; cambiar el “enfoque” es otro escalón al éxito; por último, si no fue buena idea lo del “enfoque” y la empresa cayó en la bolsa, te juran que van a remontar mientras se van a depredar otra empresa.
Por eso muchos dueños de estas plataformas se van y crean otros lugares similares pero no iguales (Twitter-Bluesky), no para mantener la promesa, solo para que ahora sí no los dejen afuera de la mesa y ellos puedan echar al CEO. No conozco, y de verdad me daría una flojera enorme saber qué o quiénes están detrás de muchas marcas (como por ejemplo Substack), pero creo que cuando se “traicionan los valores” de un servicio es sin duda alguien que no es el creador tomando el mando.
¿Traicionados?… No, simplemente dormidos.
¿Saben qué destacaba a los grupos de artistas del siglo pasado? El no temer a unirse en idearios o jugar con el colectivo. Experiencias como la Escuela de Ulm, Fluxus, la Generación del 27 o el mismo Creacionismo sentaron bases de lo que muchos periodistas o escritores no noveles recurren.
¿Qué pasa con nosotros? A veces ese sentimiento de querer unirse se siente de momentos preocupante: “Ojalá no sea una persona para meterme en una editorial vanidad” u “ojalá no me quite mis trabajos”… Ese tipo de pensamientos se metieron como el gusano en la manzana, al fondo de nuestro ser e identidad como artistas.
Hay que perder el miedo… ¿Un artista plástico inventó una nueva forma o técnica de pintura? Tú haces una obra pensada en esa actitud o te unes a él en esa consigna. ¿Un poeta rupturista que se dedique a la teatralización de su obra? Que otros artistas te sigan en la performance. Así se construye y se revierten ciertas situaciones como la de las mismas redes o la IA que tanto molesta.
La IA es una herramienta para el escritor, no el escritor una herramienta de la IA.
Aquí hay que ser claros: la IA es útil, sobre todo si no tienes los medios para contratar a un editor, revisor o incluso una opinión destructiva (saben solo lo que ven, así que no es lo mejor en ese punto, pero te prepara para los malos comentarios). En definitiva, es una herramienta como un martillo…
Pero cuando ustedes se detienen (yo hoy y por última vez me detendré en ellos) en que no tienen alma, es un insulto a los escritores, que están destruyendo el arte y la literatura… Por favor, muchos escribiendo hemos hecho cosas no tan peores pero igualmente poco leales (escribir fanfic en Wattpad o una reseña en inglés sobre un chocolate en Medium esperando pegar un batacazo). Opinar si lo que hacen está bien o mal es redundar en lo obvio…
Soy carpintero y me parece muy mal que el martillo esté usando al carpintero como martillo… Así de raro se ve. En la realidad ocurre algo similar: un martillo no puede usar a un carpintero para martillar, como una herramienta de edición no puede escribir apretando las teclas de un escritor (a lo más, apretarlo generará un placer medio extraño del escritor, pero nada más).
En definitiva, ese tipo de escritores estarán, seguirán, e incluso puede que impriman, pero la calidad, los proyectos en conjunto o pertenecer a un grupo artístico creo que nunca lo lograrán (me recuerda a lo que se dice sobre los escritos de Harry el Potter).
Dolor y golpes en el pecho… el lamento de la vida futura.
Mientras leo artículos (les juro que no me gusta hacerlo… Me hace perder el tiempo en estos aburridores escritos) empiezo a cenar pólvora. Está bien la mirada crítica, maravilloso ser funcional con la realidad y jugar la carta antiamarillista, pero por favor más soluciones y menos llorar con la biblia sobre el calefón.
Créanlo o no, este es un momento propicio para desencadenar todas nuestras ideas, y abusemos de los medios… Más adelante doy una idea de ello. No podemos seguir mirándonos y leyendo cada comentario… Hay que juntarse, por último a fumar un cigarro o pelear por una idea para debatir. No se puede seguir usando estas plataformas (Subcriberstar, Patreon, Threads, Instagram, Facebook, YouTube, Substack y otras) como un paño de lágrimas o para preguntar si son de algún país o no.
Repito: júntense y sean consecuentes con su arte… Todo esto lo vomito mientras recibo la llamada número trescientos de publicidad telefónica (afortunadamente inventaron Truecaller).
Algunos escritores ya no tan noveles comienzan a poner sus gustos más refinados y elitistas. ¿Creen realmente que las plataformas se crearon con ideales casi de una fundación como la FSF, y ni siquiera esta fue creada con un fin no monetario con banderas y marchas?
Muchos de estos mismos columnistas son como aquellos personajillos llamados snob a mediados del siglo XX. Lees una larga información llena de datos (cien por ciento comprobados como los que puso Ramontes en “La mierdificación llega a Substack”) en donde ponen ejemplos como que Casey Newton (Platformer) se fue a Ghost en 2024 por encontrar que la plataforma perdió el norte. Ghost: de pago… (no creo que muchos escritores principiantes tengan acceso libre a tarjeta de crédito). O que Joe Posnanski (47.000 suscriptores) dejó Substack en 2025 ya que también piensa que Substack no es lo que era y se fue a beehiiv.com (igual que Ghost, solo que te piden la tarjeta después de crear tu perfil). Anne Helen Petersen, Lyz Lenz y Virginia Sole-Smith migraron a Patreon también a finales de 2025 por algo similar… Patreon, una plataforma que si le quitamos el logo y ponemos Substack es lo mismo. Bueno, es algo inconsecuente esa pataleta… “Ojo, todo lo digo hasta ahora es desde mi opinión completamente irrelevante”.
Incluso algunas columnas (lo mencioné anteriormente para dato) como Ramontes y “La mierdificación de Substack” reconocen algo de ello, pero dejan el sabor amargo de una red completamente privada:
“Hay otro problema más prosaico: Substack me sale gratis. Alojamiento, diseño, sistema de envío de correos: todo eso que en cualquier alternativa cuesta tiempo y dinero, aquí me lo dan a cambio de ‘nada’. Substack va a pérdidas conmigo, y no le importa, porque yo puedo ser el producto que atrae a otros productos que algún día serán la audiencia que justifique los 1100 millones de valoración. Irse es lo correcto, supongo. Pero irse cuesta dinero, cuesta tiempo y cuesta parte de la red de lectores que descubren textos a través de otros textos aquí en la plataforma. Doctorow llama a eso un ‘coste de cambio’ alto. Y me lo han subido sin que me diera mucha cuenta. La plataforma que no te la hace a la entrada, te la hace a la salida. De momento, no tengo un plan. No tengo una solución limpia que quepa en una estúpida nota de Substack. Pero sí la sospecha de que quedarse quieto también es una decisión, y que cada semana que publico aquí sin mover un dedo hacia otro sitio es una semana en la que el coste de irme sube un poco más.”
Bueno, yo en ese caso (quizás porque también diseñé en muchas de las plataformas o simplemente hago pequeñas cositas para Codepen, Gitlab o Github) es que me arriesgo, busco mis puntos bajos, examino el mercado y solo con 10.000 pesos chilenos (76.01 renminbi o 11.20 dólares) compré mi dominio .cl por ese valor anual, monté un sitio en Astro dentro de los servidores de Gitlab, lo pasé por un DNS gratuito y ya no tengo por qué quejarme. Mi plataforma es limpia, no hay comerciales o vendedores de elixir en el desierto. Subo lo que deseo y los otros lugares pasan a ser secundarios o solamente para el disfrute de muchas personas que no van a buscar mi nombre TEIGGAN en la red (no lo busquen, no va a aparecer).
El fin inicialmente es ese: crear su ecosistema y disfrutar del viaje. Lo secundario es buscar aprobación de gente o ganar corazoncillos y seguidores. Muchos nos dedicamos a escribir por una necesidad contestataria o simple desahogo, no importa el lugar (TEIGGAN ha escrito poesía incluso en la deep web). Por eso necesitamos ese afán básico de expresar el arte primero amando nuestra creación y luego verificando sin interés que al otro le guste…
Recuerdo a alguien con una opinión tan irrelevante como la mía me dijo bajo esta idea: “Uno no puede escribir para sí mismo o que le guste, ¿si no cómo tiene seguidores o come?” Inmediatamente llegó a mi una conversación muy incómoda. Charly García contaba a Jorge Lanatta que Menem era uno de sus fans. Jorge, en un afán de ser snob ante esta afirmación de Charly, comenzó a llevarlo por un camino distante en donde García dijo que el arte es transversal a la política, mientras Jorge responde con mala leche:
—El arte está arriba de la política… Suponiendo que vos hagas arte.
En esos momentos Charly no pasaba por un momento cómodo tanto en su salud como también en su vida. En sus ojos se ven las ganas de probar un poco de la sangre en su lengua al morderla y pregunta a Lanatta:
—¿Sabes lo que es el arte?
Lanatta, en su figura de periodista punzante, le dice:
—No, vos.
Y él responde lúcidamente pero de una manera eficaz, quizás por la rabia, y es algo que se tiene que marcar a fuego:
—Si cagarse de frío…
Que no te duerma el frío, úsalo a tu favor.
En resumen: quejarse por la IA o por las plataformas es casi quijotesco en estos días. Volviendo a mi idea original: ninguna plataforma está juntando personas por una filantropía. Hay una frase que expresa bien esta idea: “Si algo es gratis, el producto eres tú”. Cuántos portales han seguido la premisa… Miles. Si deseas exclusividad o tener un espacio propio dentro de un sistema gratuito, bueno, se paga o lo construyes tú mismo buscando opciones baratas y factibles…
¿Y cuál es el punto?… Te metiste en un bosque TEIGGAN y no sabes cómo salir…
Mi punto es… No pierdan el tiempo en esos análisis, ya llevamos años teniéndolo claro y reiterarlo es solo lamerse las heridas. Soluciones o acciones simples: ¿las redes? Usarlas, todas si es posible, pero siempre siendo consecuentes con el rupturismo o ser (si el perfil que tienes obviamente da para ello) incómodo y necesario.
Por otra parte, y justamente agarrándome de lo anterior, los escritores IA por más que quieran no pueden lograr esa clase de compromiso o unión. Ser la extensión del trabajo hecho, performático o no. Cuando creas es parte de ti mismo, solo hay que usarlo como armamento contra este sistema que nos usa como producto… Hay que ser yogur con sabor a heces (gracias Manzoni, por tu culpa existe cosas como Yoko Ono), pero de igual manera tener un lugar propio si hay censura (propio puede ser como se dijo, hasta un grupo de escritores o artistas en un sitio específico donde creen lo que después viralizan).
Lo huevo vomito y barata… espera no era así… Ahh es el sueño que llegó.
A las 11:00 de la noche solo te puedo dejar algo para que lo analices. Hay una floreciente camada de nuevos escritores (no IA, esos los toquetean todo el día la IA… hasta lo disfrutan como ya dije). Hagan comunidades con ellos, creen circuitos propios con sus propios sitios web. Ahí jueguen al activismo social filantrópico, pero también desde ese lugar expresen la inconformidad con respecto a este sistema digital, creando libros, música, pintura, poesía y un cuánto hay para atacar ese hueso…
Pero cuidado: en cuanto se vuelve relevante una actitud o idea para el público o las empresas (empezar a hablar con CEOs o llegar a un punto donde ofrezcan dinero por tener al grupo mismo en una editorial), estas son compradas y vendidas en la misma lata de Manzoni.
Yo, a pesar que me carga ser positivo, pero ahora también es una manera contestataria, resuelvo: dejar de llorar y cambiar el mundo del arte… PERO YA.