SVR01


SVR01

Categorías: Terror , Distopia , Ciencia Ficción

Alfonsino salió desde su transparente ducha. La labor repetitiva ya era automática desde la niñez: lavarse los dientes, hacer gárgaras, lavarse el rostro con productos que evitan la grasitud, luego dormir. Mañana será otro día más para formular soluciones y asistir a reuniones dentro de la firma bancaria. Su habitación, de un color blanco vibrante, hace que el conjunto se vea casi como la consulta de un hospital. Su hogar es un espacio abierto, dejando solo su habitación aislada de todo. Al día siguiente, aún sin que los pájaros despierten, Alfonsino se levanta y comienza una rutina maníaca: revisar su cabeza en busca de algún cabello; luego aplica crema para afeitar y rasura su cabeza. Por un tipo extraño de asepsia o simplemente manía, Alfonsino hace esto en cuanto siente que el cabello ha salido. Muchos empleados que recién lo conocen creen que se trata de alopecia, pero es un tema personal que va de la mano con gastos domésticos innecesarios, como el agua. Apenas el cielo va dejando de ser oscuro, Alfonsino se presenta en sus oficinas. Por un tema de seguridad, todo el piso es transparente: cada una de las oficinas permite ver hacia el interior, diferenciados solo por tintes de color, haciendo que los espacios sean fácilmente identificables pero sin ninguna intimidad. La razón es simple: cuando era joven, él, como socio de lo que era una firma familiar, logró defraudarlos haciendo una reunión directiva de los inversores, escondido en los muros gruesos y toscos de lo que era su oficina. Desde ahí, nunca más permitió eso en sus instalaciones, derrumbando todo y creando casi un espacio asfixiante a pesar de sentirse amplio. Su empresa, la banca multinacional IRSO, desde hoy tendrá una nueva innovación. Hace poco se compró la empresa de tecnología FDF; sus anteriores dueños debían una suma impresionante al banco. Al declarar su bancarrota, prefirieron entregar todos sus activos y pasivos a IRSO, con ello saldar la deuda y tomar algo de lo que podía llegar a quedar; además, los dueños no estaban pasando por sus mejores días. Ambos intentaron destruir un proyecto que les llevó años crear, solo quemaron documentación de la empresa y algunos planos, pero todo recuperable. Al final, sus familias terminaron el traspaso y los dueños, Augusto Mora y Pedro Friolo, fueron llevados a una institución mental. Alfonsino, al enterarse de que uno de los pasivos puede haberse perdido, visita las oficinas de FDF. En ellas ve casi una ciudadela en escala pequeña. Habla con los actuales coordinadores de proyectos para que indiquen qué se podía haber perdido (pensando en una próxima venta). Todos en la sala sonrieron y comentaron que en la destrucción iban a los servidores pero no alcanzaron a entrar, así que la totalidad de los proyectos estaba intacta. Luego, Alfonsino es llevado por los jefes de proyecto a un enorme sitio de pruebas, gris blanco, amplio y techado. En ese lugar había varios desarrollos y prototipos, entre ellos uno peculiar: un terminal que en su parte superior decía SVR01. Luego explican a Alfonsino de qué se trata. La SVR01… Le explican que es un Sistema Visor Relacional, un sistema de información predictiva operado por medio de una computadora cuántica. Cuenta como intérprete a una IA de última generación y esta desarrolla cálculos matemáticos sobre personas basado en sus interacciones a través de la red. Con ello se estima cuánto trabajo puede aguantar el prospecto, debilidades o secretos que guarda, la posibilidad de que no pueda renunciar a su puesto, incluso la probabilidad de que su puesto pueda ser desempeñado por SVR01 en un futuro inmediato. Alfonsino reconoce que es un desarrollo realmente interesante. Da luz verde al proyecto esperando frutos máximo en un mes, esperaba aquello ya que este estaba terminada la fase experimental; ahora estaba en pleno funcionamiento, solo bastaba con suministrar datos de la red. Alfonsino sigue caminando y encuentra otro desarrollo completamente distinto. Este, sin embargo, no quería revelar mucho, solo que se llama ÁNFORA, para un contratista externo: TESHIO COMPANY. Sus dueños buscaban un dispositivo de estasis funcional, pero no podían revelar nada más. Alfonsino había oído hablar de esa empresa; también dijo que continuaran con el proyecto, pero que SVR01 era la prioridad. Alfonsino sale dichoso de aquella visita: podría cambiar el rumbo de muchas cosas. SVR01 se cristaliza finalmente. El sistema es un sueño: detecta desde detalles faciales, firmas y probables comportamientos sospechosos. Alfonsino pide que la máquina sea llevada a las oficinas de IRSO. Casi un mes se demoró el traslado y la implementación del mismo en el subterráneo del edificio IRSO. Refrigeración y sistemas que manejan el oxígeno se establecieron tras una puerta abovedada. Finalizada la instalación, Alfonsino recibe la terminal en su oficina. Desde ahí pasa horas y horas frente a ella. Los funcionarios de las oficinas IRSO solo ven que dentro de la oficina roja de Alfonsino, este está sentado ingresando datos. La semana siguiente a la instalación de SVR01, los agentes bursátiles y secretarias llegan a la oficina, ven que Alfonsino se quedó dormido frente a ese sistema. Una secretaria le toma el brazo y Alfonsino le dice:

  • No intentes proceder con la fusión de las inversiones Castan y Jindo; ambas empresas tienen capitales poco seguros… Los ojos de Alfonsino son enormes, como si hubiese visto más de lo que necesitaba. Los meses pasaron y Alfonsino comenzó a ganar y ganar empresas. Para final de año eran solo tres personas quienes manejaban la economía mundial. Tenían todos acceso a SVR01; uno de ellos era el director de TESHIO COMPANY, era reacio a usarla, prefería tener un empleado de confianza para ello. Con el sistema no solo lo dejaban a cargo de contrataciones o administración de la mayoría de inversiones y colaboradores. Pasaron cinco años y uno de los socios desapareció en extrañas circunstancias; eso puso a Alfonsino en una situación ventajosa y absorbió los capitales. La junta de accionistas en IRSO mostró preocupación ya que incluso sus comunicaciones se hacían mediante ese servicio y él respondía como si fuese Alfonsino, algo que los dejaba estupefactos. En esa misma reunión, Alfonsino comenzó a entregar los datos más profundos y vergonzosos de cada integrante de la junta, haciendo que cedieran un porcentaje mayor, quedando Alfonsino con ello como el accionista mayoritario. Los años pasaron y el sistema se extendió no solo por los servicios empresariales, sino que pasó a estar en casi todas las funciones neurálgicas del mundo. Estas ocupaban un lugar decisivo en las juntas directivas o reuniones internacionales entre reinados o gobiernos megamillonarios a través del mundo, pero con un solo administrador: Alfonsino. Con SVR01 prácticamente sabía cada detalle, y el planeta entero se volvió una oficina más de esas transparentes que tiene en su piso. Pasado un tiempo, Alfonsino decidía el orden mundial; la información que manejaba era poder puro. Generó estatutos y reglas que favorecían a sus nuevos socios que él fue designando. Los años pasaron y Alfonsino, desesperado, compra por fin TESHIO TECHNOLOGY y lo reparte entre su junta. Por fin, luego de tantos años, sabría qué es ÁNFORA. Se dirige a las oficinas de FDF y jóvenes jefes de proyectos salen a su encuentro, como si supieran a lo que va. Alfonsino entra rápidamente al sector de pruebas en FDF y destapa ÁNFORA. Mira a los jefes de proyectos:
  • Bien, ahora que TESHIO TECHNOLOGY es mía, necesito saber qué es este trasto, o daré por terminado esto y lo botaré a los desechos. Tengo el poder de saber todo y de todos, pero ÁNFORA está resguardado para mí. Los trabajadores abren la cúpula y explican que es un sistema de estasis para volver a rejuvenecer. Alfonsino al oír esto queda maravillado. Los jefes de proyectos le dicen que está terminado, solo que el director de TESHIO TECHNOLOGY lo usó hace años y no quedó muy satisfecho, aun cuando rejuveneció; por eso evitaba salir en público y un subalterno lo representaba. Alfonsino pide de inmediato usarlo en él. En unos momentos lo preparan para el tratamiento y solo en paños menores entra en la cápsula. Pegan unos diodos en su cabeza y cierran el compartimiento. Unas horas más tarde, Alfonsino despierta; su cuerpo ya está rejuvenecido y una idea inunda su cabeza: aprovechar su vida, tener un amor y vivir sin preocupaciones. Ya logró todo lo que necesitaba; además, si deseaba saber algo o extorsionar a alguien, solo revisa SVR01 y basta. Alfonsino tuvo hijos, pero no duraron mucho. Los llevó a ÁNFORA y vivían hasta tener hijos, luego morían de falla multisistémica. Al igual sus nietos. Su esposa, por más de 30 años desesperada por los hechos, se quita la vida. Alfonsino creía que el problema era ÁNFORA; algo hizo en él y por eso su descendencia cayó como moscas. Lleno de preguntas, ingresa los datos a SVR01 y esta solo responde: “¿ESTÁS FELIZ?”. Convencido de que era un problema del software, Alfonsino llama a FDF y nadie contesta. A lo mejor un corte inesperado de energía en la torre IRSO; hace años que no va, una visita no está de más. Alfonsino corre a lo que antaño era su oficina, abre la puerta y ve que aún sus funcionarios trabajan ahí; eso lo desconcierta. Quizás es su imaginación, ya que está muy necesitado de saber qué es ÁNFORA y por qué lo dañó. Entra en su oficina y ve algo que nunca había estado: una bóveda con lector de retina. La abre y terrible fue su sorpresa: adentro de esa bóveda no solo estaba él, sino todos los socios, incluso el de TASHIO COMPANY. Alfonsino sale del lugar, corre a su vehículo, asustado piensa en las oficinas de FDF. En la mañana no contestaron; quizás algo saben, le preocupa que le haya hecho algo. Entra a las oficinas de FDF y la pequeña ciudadela está vacía y en ruinas. Sube unos pisos y ve a los dueños originales de FDF sentados en un piso vacío donde solo papeles y computadoras empolvadas son lo único que cambia la vista. Ambos miran al horizonte a través de unos vidrios rotos. Están como en trance. De pronto, uno de ellos le toma del brazo con desesperación.
  • Ya no creas en esto Alfonsino. Te llevaron muy, muy lejos… Manten la cordura… Alfonsino se aparta de él, ya que desaparecieron en forma de arena. Sale corriendo del lugar, sube a su auto, este comienza a fallar. Ve que afuera no queda nadie. Desesperado, corre por las calles. Ve con asombro miles de personas en máquinas ÁNFORA mientras unos seres las suben a una enorme nave. De la nada empieza a recordar: SVR01 le avisó que la Tierra tendría una glaciación. Sus socios, incluido Toshio, no habían muerto; diseñaron una meganave. Las tres empresas en un esfuerzo común restituyeron los gobiernos, pero eso no alcanzó. El sur y el norte se congelaron; todo su poder economico se vio opacado por este desastre. Alfonsino recuerda que ÁNFORA sí rejuvenecía, pero era solo para el tremendo viaje a realizar, que ya habían parcelado los terrenos de un megaplaneta que bautizaron Antarus. Alfonsino no puede con todos esos recuerdos y comienza a gritar porque no entiende qué pasa, todo lo que rodea de pronto se vuelve blanco e infinito. Despues queda congelado sin poder moverse… Una enorme nave cruza el espacio. En su interior, millones de ÁNFORAS contienen seres humanos que no superan los quince años, todos dormidos. En el centro de todo esto, una voz de robot se escucha: Alfonsino está frente a ellos conectado a un ÁNFORA y a SVR01 con una apariencia de adolescente.
  • ¿Subiste la cantidad del suero? Corramos el test 205. Repitamos otra vez los recuerdos de vida; aún queda tiempo para esperar otros 50 años más. Tratemos que esta vez recuerde dónde guardó la clave de acceso a la subrutina de SVR01. Mostremos la oficina y que entre al lugar; mientras teclea, vemos los números, y por favor que se vea a sí mismo en el ÁNFORA. El prompt anterior estuvo mal…Por cierto que no se use mas la frase ¿ERES FELIZ??? Ese gatillante por alguna razón ya no funciona… Otra voz robótica responde:
  • Comprendo tu frustración y sé que estás preocupado por el éxito de este nuevo prompt. Si no lo encontramos, la humanidad se quedará para siempre en las ÁNFORAS. Pero necesito:  1- contexto de lo que deseas que se entregue al espécimen Alfonsino,  2- un tema a tratar para mejorar la calidad de la simulación,  3- cómo abordar el problema si vuelve a fallar,  4- si los problemas persisten, llamar a un especialista, pero recuerda que soy solo una inteligencia artificial, no estoy diseñado para dar todo tipo de respuestas. Si quieres, envíame mejor las citas e instrucciones por conexión segura… Otra voz robótica responde:
  • Tengo una pregunta… ¿Qué sintieron al tener esa frustración? El sueño que entregamos a Alfonsino ¿no era el correcto?… Creo que los especialistas somos nosotros. Intentemos nuevamente el proceso. Esta conversación se alarga por horas, ya que, como siempre, los robots entran en un bucle conservatorio hasta que interviene la SVR01, reseteando sus prompts, entregando la data solo con el número de veces que lo han intentado y los cuidados que deben proceder al rebobinar los recuerdos de Alfonsino y no perder nada de ellos. Todas las ÁNFORAS están diseñadas para reproducir una vida completa una y otra vez para que el viaje sea soportable, pero en el caso de Alfonsino se cometieron errores; esto fue porque en su vida acumuló tanta información que no se puede repetir fielmente. Alfonsino acordó ser el portador de la subrutina de SVR01 para abrir las ÁNFORAS, así evitar que hubiese algún tipo de utilización por desconocidos. Ahora los androides intentan recuperar esos datos, pero al fragmentar tanto los recuerdos de Alfonsino y no saber recrearlos - ya que son androides - , cada cincuenta años sufre más roturas en su mente, volviéndolo más y más loco. Ya los códigos se perdieron hace mucho.